The Adventures of Elliot: The Millennium Tales – RPG clásico en HD-2D
The Adventures of Elliot recupera el sabor de los action RPG clásicos con una aventura bonita, ágil y generosa, aunque su mundo y su variedad no siempre estén a la altura de sus mejores combates.
Introducción
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales llega con una promesa muy reconocible: convertir el lenguaje HD-2D de Square Enix en un action RPG de corte clásico, con espada, boomerang, mazmorras, secretos y una estructura que mira más al placer de explorar que a la obsesión por reinventar el género.
Después de 32 horas en PC, con el juego completado al 100% y todos los logros desbloqueados, la sensación es clara: Elliot no pretende ser el action RPG más sorprendente de los últimos años, pero sí uno muy sólido, generoso y fácil de recomendar. Su encanto está en esa mezcla de aventura "old school", ritmo moderno y una presentación que entra por los ojos desde el primer minuto.
También conviene decir que no todo funciona con la misma fuerza. Hay mucho backtracking, algunos biomas se parecen demasiado entre sí, la variedad de enemigos podría ser mayor y parte de las conversaciones no tienen la chispa necesaria para sostener el mundo por sí solas. Aun así, cuando el juego se centra en combatir, descubrir rutas y resolver mazmorras, casi siempre encuentra el tono adecuado.
Una aventura de espíritu clásico
Elliot tiene algo de aventura de otra época. No porque sea arcaico, sino porque entiende muy bien el placer de avanzar por un mundo que se va abriendo poco a poco. La estructura recuerda a esos action RPG donde cada nueva herramienta no solo sirve para pelear mejor, sino también para mirar el mapa con otros ojos.
La comparación emocional más directa, salvando distancias, está cerca de The Legend of Zelda: A Link to the Past. No por copiar su fórmula, sino por esa sensación de ir ganando dominio sobre el escenario, de ese ir y venir entre mundos que mantienen una geografía muy similar y descubrir que ahora sí puedes alcanzar una ruta, abrir una puerta o resolver algo que antes quedaba fuera de tu alcance.
El viaje temporal añade una capa interesante a esa exploración. No siempre transforma el mundo de forma radical, pero sí permite recontextualizar espacios y justificar vueltas que, sobre el papel, podrían sentirse más mecánicas. Cuando funciona, le da a la aventura una agradable sensación de continuidad. Cuando no, deja ver uno de sus problemas principales: no todos los regresos son igual de estimulantes.
Combate: espada, boomerang y buenas sensaciones
El combate es una de las partes más consistentes del juego. Elliot se mueve con soltura, los golpes tienen buena lectura y el sistema encuentra un equilibrio cómodo entre accesibilidad y variedad. La base más clásica, espada y boomerang, funciona especialmente bien porque ofrece cercanía, control de espacio y ese punto de aventura tradicional que le sienta tan bien al conjunto.
Las bombas y las flechas también funcionan, son herramientas muy poderosas, pero su uso limitado evita que se conviertan en solución universal. Esa restricción, lejos de molestar, obliga a reservarlas para momentos concretos y mantiene el protagonismo de las armas principales. En mi partida, las magicitas que mejoraban ataque, velocidad de carga o crítico fueron las que más acabaron definiendo mi estilo de juego.
No es un sistema que fuerce cambios constantes de estrategia, y eso puede jugar tanto a favor como en contra. A favor, porque permite encontrar una configuración cómoda y disfrutar del ritmo sin fricción. En contra, porque algunas combinaciones se sienten claramente más útiles que otras y el juego no siempre empuja lo suficiente a explorar todas sus posibilidades.
Faie y el tono de la aventura
Faie, la acompañante de Elliot, cumple varias funciones: apoyo jugable, herramienta narrativa y presencia constante durante el viaje. Su papel más interesante no está tanto en revolucionar el combate como en dar compañía a la aventura. Para quien disfruta de ese tipo de presencia, ayuda a que el mundo no se sienta silencioso ni vacío.
También es cierto que no todos los jugadores querrán esa voz al lado todo el tiempo. Si prefieres una aventura más solitaria o más centrada en la lectura del escenario, la posibilidad de reducir su presencia se agradece. En ese sentido, el juego entiende que Faie puede ser parte del encanto para unos y una interrupción para otros.
Como recurso narrativo, funciona mejor cuando acompaña el tono de cuento aventurero que cuando intenta cargar con conversaciones menos inspiradas. Ahí aparece una de las debilidades del juego: el mundo tiene una base atractiva, pero no siempre resulta tan interesante como para que cada diálogo secundario meo cinemática merezca la misma atención.
Exploración, mazmorras y backtracking
La exploración es probablemente el gran motivo para seguir jugando hasta el final. Elliot recompensa bastante bien la curiosidad: caminos que parecían cerrados, cofres que quedan pendientes, zonas que cambian con nuevas herramientas y una estructura que invita a completar el mapa sin convertirlo todo en una lista de tareas.
Ahora bien, completar el 100% también deja al descubierto cierta fatiga. El backtracking funciona cuando abre una ruta nueva o cambia la forma de entender una zona, pero se vuelve más pesado cuando te obliga a repetir una mazmorra o a recorrer espacios que ya no tienen demasiadas sorpresas. En la recta final de hacia el "platino", algunas vueltas se sienten más rutinarias que emocionantes.
Las mazmorras tienen buen ritmo y suelen estar planteadas con claridad, pero no todas tienen la misma personalidad. A veces se echa en falta una identidad más marcada entre biomas, más variedad de enemigos o puzles que lleven un poco más lejos las posibilidades de las herramientas. El juego rara vez se atasca, lo cual es una virtud, pero también rara vez exige pensar mucho más allá de lo evidente.
HD-2D: bonito, pero ya no sorprendente
Visualmente, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es muy agradable. El HD-2D sigue teniendo fuerza cuando se usa bien: profundidad, luces, sprites con encanto y escenarios que parecen pequeños dioramas vivos. En movimiento, el juego suele ser limpio y legible, algo fundamental en una aventura de acción.
La parte menos entusiasta es que el estilo ya no produce el impacto de las primeras veces. Square Enix ha convertido el HD-2D en una marca reconocible, y Elliot se beneficia de ella, pero no siempre aporta una sorpresa visual propia. Es bonito, está cuidado y funciona, aunque no necesariamente abre un camino nuevo para este tipo de estética.
En cualquier caso, la presentación acompaña muy bien al tono general. No estamos ante un juego que busque deslumbrar con escenas enormes, sino ante una aventura que quiere ser clara, cálida y constante. En eso, cumple.
Versión PC y Steam Deck
La versión analizada ha sido PC. En mi experiencia, el rendimiento fue bueno y no encontré bugs relevantes durante las 32 horas de partida. A nivel técnico, cumple con lo que necesita un action RPG de este tipo: respuesta estable, lectura clara y ausencia de problemas que interfieran con el combate o la exploración.
También lo probé en Steam Deck. Ahí sí tuve que bajar el nivel gráfico para que la experiencia fuese más cómoda. No puedo atribuirlo con seguridad a un motivo concreto, pero sí deja la sensación de que el juego pide algo más de lo que su aspecto podría sugerir en portátil. No es un problema grave, pero conviene tenerlo en cuenta si esa va a ser tu forma principal de jugar.
En localización, tiene textos en español y voces en inglés o japonés. Para una aventura con bastante conversación y objetivos secundarios, contar con textos en español ayuda mucho a mantener el ritmo sin depender de traducciones externas.
Lo bueno
- Combate ágil y satisfactorio, con armas y builds que funcionan muy bien.
- Exploración clásica y agradecida, especialmente al volver con nuevas herramientas.
- Buen rendimiento en PC, textos en español y una presentación HD-2D muy cuidada.
Lo malo
- Biomas y enemigos con menos variedad de la deseable.
- El backtracking para completar el 100% puede hacerse algo pesado.
- Algunas conversaciones y misiones secundarias no resultan especialmente interesantes.
Conclusión
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales no revoluciona el action RPG, pero ofrece una aventura clásica muy bien construida: combate ágil, exploración agradable, buen acabado visual y una duración generosa. Sus problemas de variedad, narrativa y backtracking le impiden ir más allá, pero no borran una sensación clara: es un juego notable para quienes echan de menos aventuras de acción con sabor old school y acabado moderno.
Recomendado para
- Fans de los action RPG clásicos con exploración, mazmorras y secretos.
- Jugadores que disfruten del estilo HD-2D de Square Enix.
- Quien busque una aventura accesible, completa y con textos en español.

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