I Want to Play the Villain!
El reparto también es un rompecabezas
I Want to Play the Villain! transforma una representación teatral en un rompecabezas de reparto. Su demo apenas dura treinta minutos, pero basta para mostrar una idea fácil de entender y con margen para crecer.
Introducción
I Want to Play the Villain! parte de una idea bastante sencilla: convertir una representación teatral en un pequeño rompecabezas. En lugar de preocuparnos por memorizar diálogos o subir al escenario, nuestro trabajo consiste en colocar a cada actor en el papel adecuado teniendo en cuenta sus gustos, ambiciones, miedos y relaciones con el resto del reparto. Una premisa curiosa que funciona especialmente bien como base para un juego de lógica.
La demo disponible en Steam es muy breve. En aproximadamente 30 minutos hemos podido completar todos los niveles disponibles, aunque resulta suficiente para entender cómo funciona su propuesta.
Un reparto que funciona como rompecabezas
Cada escenario presenta una obra con varios personajes y una serie de condiciones que debemos cumplir. Un actor puede querer interpretar determinado papel, otro quizá prefiera compartir escena con un compañero concreto y alguno puede negarse directamente a participar bajo determinadas circunstancias. A partir de ahí toca reorganizar el reparto, cambiar papeles o modificar algunos elementos de la representación hasta conseguir que todas las piezas encajen.
La gracia está en que las soluciones no se presentan directamente. Tenemos que leer las preferencias de cada personaje y encontrar una combinación que satisfaga las distintas condiciones. Es un sistema fácil de comprender desde el primer momento y que permite resolver los primeros puzles con bastante rapidez, aunque la propia estructura deja margen para introducir situaciones mucho más elaboradas en el juego completo.
También ayuda su presentación desenfadada y colorida, muy acorde con la temática teatral. Los personajes tienen diseños fácilmente reconocibles y todo está planteado para que podamos identificar rápidamente qué está ocurriendo sobre el escenario, algo especialmente importante en un título donde buena parte de la experiencia consiste en reorganizar elementos y comprobar el resultado.
Una idea con margen para crecer
Por ahora, el principal interrogante es precisamente hasta dónde será capaz de llevar esta mecánica. La demo termina justo cuando empiezan a aparecer algunas variaciones interesantes, por lo que habrá que ver si el juego completo consigue introducir suficientes personajes, reglas y situaciones nuevas para evitar que el concepto termine siendo repetitivo. Los desarrolladores prometen capítulos con diferentes escenarios, personajes y mecánicas, además de historias modulares capaces de producir distintas representaciones.
I Want to Play the Villain! deja una primera impresión agradable. No necesita demasiado tiempo para explicar sus reglas y su combinación de teatro y puzles de lógica tiene personalidad propia. Sus aproximadamente treinta minutos de demo saben a poco, pero sirven perfectamente para comprobar si su particular reparto de actores y villanos consigue hacerse un hueco en nuestra lista de deseos.

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