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Forza Horizon 6 – Un festival inolvidable en Japón

Forza Horizon 6 no rompe con la fórmula de la saga, pero la lleva a su mejor versión. Japón ofrece el escenario ideal para combinar carreteras rurales, cerezos en flor y una Tokio espectacular con carreras frenéticas, historias secundarias más trabajadas y un nivel de personalización enorme. Las superruletas siguen escondiendo recompensas poco interesantes, pero cuesta encontrar otra experiencia de conducción tan completa, accesible y técnicamente impactante.

Pokémon Champions – Combates competitivos accesibles para todos

Pokémon Champions reúne las reglas oficiales de los combates Pokémon en una propuesta free-to-play accesible y sorprendentemente poco agresiva con la monetización. Sus enfrentamientos individuales y dobles tienen profundidad suficiente para enganchar tanto a veteranos como a quienes regresan a la saga, pero la primera hora resulta demasiado sencilla y la navegación entre menús puede hacerse tediosa.

Saros – Housemarque regresa más fuerte bajo el eclipse de Carcosa

Saros recoge la esencia de Returnal y la transforma en una experiencia más accesible sin renunciar a la intensidad. Su jugabilidad ágil, la progresión permanente y unos biomas visualmente impactantes convierten cada expedición por Carcosa en un nuevo intento difícil de abandonar. La historia no alcanza el nivel de sus combates y algunos modificadores simplifican demasiado el reto, pero Housemarque vuelve a demostrar que domina una fórmula propia.

Pragmata – Hackear, disparar y sobrevivir en la Luna

Pragmata combina disparos, esquivas y hackeos en tiempo real mediante un sistema de combate que exige hacer varias cosas a la vez sin perder fluidez. Su historia despierta curiosidad, los escenarios evitan la monotonía y el apartado técnico resulta impecable. La dificultad máxima debería estar disponible desde el principio y su duración puede parecer contenida, pero Capcom entrega una de las sorpresas más agradables del año.

Crimson Desert – Un mundo colosal demasiado ambicioso

Crimson Desert es un juego difícil de resumir. Su mundo abierto invita a perderse durante cientos de horas, su distancia de dibujado resulta espectacular y cada sesión puede descubrir una mecánica nueva. Sin embargo, la narrativa carece de fuerza, las misiones secundarias conservan demasiado aroma a MMO y la acumulación de sistemas termina generando cansancio. Una experiencia fascinante e irregular que exige aceptar sus asperezas.

Slay the Spire 2 – La aguja despierta y ya cuesta dejar de subir

Slay the Spire 2 no intenta reinventar una fórmula que ya funcionaba de maravilla. Su acceso anticipado ofrece una secuela continuista, accesible y profundamente adictiva, con contenido suficiente para perder decenas de horas desde el primer día. El nuevo modo cooperativo aporta situaciones muy divertidas, aunque todavía necesita ajustar su equilibrio y contener la duración de algunas runs.

Marathon – Pocas balas para tanta competencia

Marathon es mucho mejor de lo que algunas de sus primeras impresiones hacían pensar. Disparar resulta preciso y satisfactorio, las clases introducen diferencias importantes y el universo de Tau Ceti IV tiene más profundidad de la esperada. Sin embargo, jugar con desconocidos puede convertir cada incursión en una ruleta rusa y todavía faltan modos, mapas y actividades para que su excelente base despliegue todo su potencial.