Assassin’s Creed Black Flag Resynced
Assassin's Creed Black Flag Resynced recupera una de las entregas más queridas de la saga con un mundo espectacular y unos combates navales que siguen siendo magníficos. Sin embargo, sus problemas técnicos, la simplificación del combate y la falta de ambición convierten esta reconstrucción en una oportunidad desaprovechada.
Introducción
Assassin’s Creed Black Flag Resynced recupera una de las entregas más queridas de la saga de Ubisoft. Después de completar el 100% de la aventura, las sensaciones son positivas pero con bastantes objeciones.
La base continúa siendo extraordinariamente sólida. La aventura de Edward Kenway, la exploración del Caribe y las batallas navales siguen funcionando muchos años después. El problema es que esta nueva versión depende demasiado de los méritos del juego original y no termina de aprovechar la oportunidad de actualizarlo según los estándares actuales.
No estamos ante una simple capa de pintura. Hay cambios en el movimiento, los controles y algunos elementos del combate, pero la experiencia sigue estando profundamente ligada al diseño del original. Esto conserva buena parte de su encanto, aunque también provoca que regresen muchos problemas y decisiones que aunque podían funcionar en 2013, no acaban de encajar trece años después.
Edward Kenway y una historia que sigue funcionando
La historia mantiene prácticamente intacta la estructura que ya conocíamos. Esto significa que continúa teniendo las mismas virtudes de la aventura original, especialmente en la forma de presentar a Edward Kenway.
Edward no comienza siendo un asesino ni conoce realmente el conflicto entre templarios y asesinos. Es un pirata interesado principalmente en el oro, la fama y la posibilidad de mejorar su posición. Poco a poco se cruza con ambas organizaciones y comienza a descubrir que detrás de sus aventuras existe algo mucho más grande.
Esta evolución permite que el jugador conozca el credo al mismo tiempo que el protagonista. Es una de las características que mejor funcionaban en las primeras entregas de Assassin’s Creed: los personajes no aparecían dentro de la Hermandad sin más, sino que descubríamos sus motivaciones y entendíamos cómo acababan formando parte de ese conflicto.
Gracias a ello, Black Flag sigue siendo una excelente puerta de entrada para alguien que no conozca demasiado la saga. Edward tampoco sabe inicialmente dónde se ha metido, por lo que el jugador puede aprender junto a él quiénes son los asesinos, quiénes son los templarios y por qué existe esa lucha.
La pérdida de la historia moderna
Uno de los cambios que menos nos ha convencido es la desaparición de la parte ambientada en el presente. En el original, estas secciones ayudaban a explicar por qué estábamos reviviendo los recuerdos de Edward y cuál era la relación entre su historia, el Animus y el conflicto moderno.
En esta versión se han sustituido por una especie de mundo virtual con misiones de plataformas y pequeños desafíos, que encaja con la nueva gestión del mundo actual que Ubisoft ha estado trabajando en los últimos Assassin’s Creed. Por desgracia, estas actividades terminan siendo tediosas y no aportan el mismo interés narrativo.
La historia del presente llevaba años perdiendo importancia dentro de Assassin’s Creed, pero eliminarla aquí provoca que se pierda una parte del contexto del original. Las nuevas misiones no resultan especialmente divertidas y tampoco consiguen sustituir aquello que se ha eliminado.
Un combate terrestre demasiado sencillo
La inteligencia artificial presenta alguna mejora. Los enemigos ya no siempre esperan educadamente su turno para atacar y pueden dispararnos o intentar sorprendernos desde diferentes direcciones. Sin embargo, estas mejoras desaparecen en cuanto entramos en situaciones de sigilo.
Todavía podemos escondernos entre la vegetación, silbar y atraer a los guardias uno tras otro. Es posible acumular varios cadáveres en el mismo escondite sin que el resto de enemigos se pregunte seriamente qué está sucediendo. El sistema sigue funcionando, pero conserva comportamientos propios de otra época.
El combate cuerpo a cuerpo tampoco resulta demasiado satisfactorio. La mayor parte de los enfrentamientos se resuelve esperando el momento adecuado para realizar un parry y encadenar ejecuciones. Dependiendo de las armas equipadas, una sola respuesta puede permitirnos incapacitar a varios enemigos consecutivamente.
No es un sistema complicado ni especialmente exigente. Incluso aumentando la dificultad, los enfrentamientos continúan dependiendo demasiado de esquivar o bloquear un ataque para iniciar una animación de ejecución. Es correcto y funcional, pero carece de la profundidad y la satisfacción de entregas más recientes.
Las batallas navales siguen siendo magníficas
La situación cambia completamente cuando tomamos el control del barco. Las batallas navales continúan siendo el gran atractivo de Black Flag y uno de los apartados que mejor ha envejecido.
Navegar por el Caribe, localizar otros barcos con el catalejo, estudiar su nivel y decidir si merece la pena atacarlos sigue siendo una experiencia fantástica. Los enfrentamientos son intensos, especialmente cuando intentamos abordar embarcaciones superiores a la nuestra sin disponer todavía de las mejoras necesarias.
Hay una sensación constante de peligro. Recibir una andanada lateral, sufrir el impacto de un mortero o ser embestido puede cambiar completamente el desarrollo del combate. Estas batallas consiguen que mejorar el Jackdaw tenga sentido y que cada nuevo cañón o refuerzo del casco se note durante la partida.
Ubisoft ha hecho bien en no modificar en exceso esta parte. Era uno de los mayores temores ante la posibilidad de que intentara aproximar el sistema a otras producciones navales más recientes. Por suerte, la esencia del original continúa intacta.
Un parkour que vuelve a quedarse atascado
El desplazamiento y la escalada presentan más problemas. En ocasiones encontramos paredes invisibles o superficies que aparentemente deberían poder escalarse, pero que el juego no reconoce como válidas.
También se producen situaciones en las que Edward se agarra a puntos que no existen, cambia inesperadamente de posición o se queda colocado de lado en una escalera. En esos casos toca descender y volver a empezar el recorrido.
Este problema se hace especialmente evidente durante la subida a algunas atalayas. El personaje puede terminar situado sobre una superficie en la que aparentemente cabe, pero desde la cual ya no puede continuar. El resultado es un sistema de escalada bastante más frustrante de lo que debería ser.
Problemas técnicos en PC
La experiencia técnica en PC ha sido especialmente irregular. Durante las primeras horas, el juego funcionaba correctamente en un equipo de gama alta y utilizando mando. Sin embargo, la gestión de las actualizaciones ha provocado problemas importantes.
Uno de los parches lanzados para solucionar el stuttering al jugar con teclado y ratón terminó afectando negativamente a otros apartados. Después de instalarlo, cada salto realizado durante el parkour en ciudades como Nassau, La Habana o Kingston podía provocar que el juego se congelara durante un par de segundos.
El problema se repetía cada vez que se pulsaba el botón de salto, hasta el punto de impedirme continuar jugando con normalidad durante una jornada. Resulta difícil entender que una actualización destinada a corregir errores pueda introducir un fallo tan evidente en una mecánica fundamental y en especial, que tardaran más de 10 días en solucionarla.
También es posible quedarse atrapado dentro del terreno, las montañas o diferentes elementos del escenario. El sistema de guardado automático evita perder demasiado progreso, pero tener que cargar una partida anterior sigue siendo frustrante.
Estas incidencias corresponden a la versión disponible durante el periodo del análisis y podrían corregirse mediante futuras actualizaciones, pero condicionaron considerablemente la experiencia.
Un Caribe precioso con demasiadas caras repetidas
Visualmente, el mundo abierto es espectacular. Ubisoft puede recibir muchas críticas por la repetición de sus fórmulas, pero continúa siendo uno de los estudios más capaces a la hora de construir escenarios amplios y visualmente impactantes.
El mar, las islas, los asentamientos y las grandes ciudades permiten que Black Flag resulte atractivo incluso cuando simplemente estamos navegando o explorando. La actualización gráfica funciona y hace que regresar a este universo sea muy agradable.
El problema aparece en los personajes secundarios. Existe una repetición excesiva de modelos, especialmente en tabernas y zonas concurridas. Podemos encontrar varios borrachos, bailarinas o civiles prácticamente idénticos dentro del mismo lugar.
También se nota demasiado la diferencia entre los protagonistas y los personajes genéricos. Edward, Barba Negra y otros personajes importantes tienen una calidad claramente superior a la de los NPC que pasean por las calles o las playas. Con las herramientas actuales, esperaba una mayor variedad y una integración visual más uniforme.
Las cinemáticas también han perdido parte del carisma del original. Se reutilizan movimientos y animaciones presentes en otros Assassin’s Creed recientes, lo que reduce la sensación de estar contemplando escenas creadas específicamente para estos personajes.
Mucho contenido, pero pocas razones para completarlo
Black Flag Resynced ofrece una enorme cantidad de actividades. Hay islas por explorar, cofres, mapas del tesoro, contratos, asesinatos, mejoras para el barco y numerosos coleccionables.
El problema no es la cantidad, sino el interés que despiertan muchas de estas tareas. Las misiones relacionadas con Edward, los templarios o los asesinos siguen resultando atractivas, pero buena parte del contenido secundario responde a una estructura de lista de la compra.
Recoger las partituras para desbloquear nuevas canciones marineras no resulta especialmente molesto, porque suelen encontrarse en ciudades y están claramente indicadas. Sin embargo, completar zonas tachando iconos y recogiendo objetos sin contexto acaba siendo tedioso.
En 2013 esta fórmula resultaba mucho más novedosa. Actualmente conocemos demasiado bien este tipo de mundo abierto y esperamos secundarias más elaboradas, narrativas o variadas. El juego tiene contenido suficiente para dedicarle muchas horas, pero no siempre consigue que apetezca hacerlo.
Canciones marineras para recordar
El apartado sonoro funciona especialmente bien durante la navegación. Las canciones interpretadas por la tripulación continúan siendo uno de los elementos más memorables del juego y ayudan enormemente a crear la fantasía de estar recorriendo el Caribe junto a un grupo de piratas.
La música también acompaña correctamente los combates navales, aunque en las persecuciones y enfrentamientos terrestres puede pasar demasiado desapercibida. Le falta algo más de intensidad en determinados momentos, pero las canciones marineras compensan buena parte de estas carencias.
Precio y modelo de acceso
En el momento del análisis, el juego podía adquirirse en Steam por 60 euros o jugarse mediante una suscripción mensual de 17 euros a Ubisoft Plus.
Por 17 euros ofrece contenido de sobra para completar la campaña durante el mes. Pagar 60 euros resulta más difícil de recomendar, especialmente para quienes ya tengan acceso al original.
Quien no haya jugado nunca a Black Flag encontrará aquí una aventura extensa y muy disfrutable. Sin embargo, quienes ya posean el juego anterior no deberían dejarse llevar por el miedo a perderse algo. La historia es esencialmente la misma y el original continúa ofreciendo una experiencia excelente.
Una oportunidad perdida
Lo mejor de Assassin’s Creed Black Flag Resynced es que reconstruye un juego que ya era extraordinariamente bueno. Su historia, sus personajes y las batallas navales continúan funcionando, por lo que resulta muy difícil no pasarlo bien recorriendo nuevamente el Caribe.
Al mismo tiempo, esta versión es inferior al original si lo ponemos en el contexto actual. Si el juego de 2013 recibiera únicamente una renovación gráfica, manteniendo intactos sus elementos narrativos y corrigiendo sus problemas, probablemente ofrecería una experiencia superior.
Esta nueva versión podría haber eliminado muchas de las aristas que actualmente nos cansan de la fórmula de Ubisoft. Podría haber reducido el contenido repetitivo, modernizado el combate, mejorado la inteligencia artificial y corregido definitivamente el parkour. También podría haber ampliado o recuperado la historia moderna.
En lugar de eso, Ubisoft ha tomado muy pocos riesgos y ha incorporado algunas decisiones que debilitan la experiencia. Sigue siendo un buen juego, pero lo es principalmente por los méritos de Black Flag y no por las aportaciones de esta reconstrucción.
Para alguien que nunca haya jugado al original, es una opción muy recomendable. Para quienes ya lo disfrutaron y todavía pueden acceder a aquella versión, la compra resulta mucho menos necesaria. Assassin’s Creed Black Flag Resynced es una aventura actualizada, espectacular y disfrutable, pero también una oportunidad perdida para convertir un clásico en una obra verdaderamente definitiva.
Lo bueno
- Una historia que continúa funcionando especialmente bien
- Edward Kenway sigue siendo uno de los protagonistas más carismáticos de la saga
- Los combates navales son intensos, divertidos y satisfactorios
- El mundo abierto resulta visualmente espectacular
- Una buena puerta de entrada para quienes nunca jugaron al original
Lo malo
- El juego original continúa siendo superior en varios aspectos
- La desaparición de la historia del presente resta contexto e interés
- Combate cuerpo a cuerpo excesivamente fácil y poco satisfactorio
- Parkour impreciso y numerosos problemas técnicos en PC
- Demasiados coleccionables y actividades propias de una fórmula anticuada
- Cinemáticas con animaciones reutilizadas y menor personalidad
- Poca variedad visual entre los personajes secundarios
Conclusión
Assassin’s Creed Black Flag Resynced continúa siendo un juego muy disfrutable porque parte de una obra excelente, pero no aprovecha la oportunidad de modernizarla de verdad. Sus batallas navales, su ambientación y la historia de Edward Kenway siguen brillando, aunque el combate terrestre, el contenido secundario y los problemas técnicos impiden que esta versión supere al original. Muy recomendable para quienes nunca hayan vivido esta aventura, pero prescindible para quienes todavía puedan disfrutar cómodamente de la edición anterior.
Recomendado para
- Jugadores que nunca hayan probado Assassin’s Creed Black Flag
- Aficionados a las aventuras de piratas y los combates navales
- Jugadores que prefieran una presentación visual más actual

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